Desde que somos muy jóvenes, en el colegio, comenzamos a experimentar la sensación que sentimos cuando nos toca hablar delante de un grupo de personas, más o menos ajenas a nosotros. Hay quienes, desde el primer segundo, se sienten cómodos siendo el punto de mira de una masa de interesados; otros, por el contrario, sienten una ansiedad y un enorme nerviosismo desde el momento en que saben que tendrán que hablar en público. Podemos decir pues, que existen dos grupos de personas claramente separadas: los que disfrutan hablando en público y los que no.

Si eres de los del primer grupo, enhorabuena, lo que te contaré a continuación solo servirá para reforzar tu técnica de oratoria. Sin embargo, si eres de los del segundo grupo, no te preocupes, como cualquier otra habilidad, hablar en público se puede entrenar y trabajar. Si te lo tomas con la importancia que se merece, podrás convertirte en un excelente orador, y además, ganarás confianza en ti mismo y terminarás disfrutando tanto o más que cualquier orador profesional.

10 Claves para hablar en público como un profesional.

A continuación te mostraré 10 consejos que te servirán para practicar, desde hoy mismo, tus habilidades de comunicación. La Neuro Oratoria es un campo profundo en el que cada año, conferenciantes de todo el mundo, luchan por conseguir mostrar en sus charlas, nuevas e innovadoras maneras de comunicarse con su público. Con esto quiero decir que, lo que a continuación te mostraré, será solo un breve resumen para que puedas empezar a trabajar a partir de ello.

Si quieres pasar al siguiente nivel te recomendamos que asistas a la increíble Jornada Formativa sobre Neuro Oratoria que Rudy Bormans Coaching impartirá el próximo 13 de Septiembre en la isla de Gran Canaria. Profundizaremos mucho más en este fabuloso mundo, y podrás practicar en un entorno cercano y con los mejores profesionales. Más información AQUÍ.

  1. Prepárate mentalmente.
    Antes de comenzar a preparar el material que quieres exponer, párate y reflexiona. ¿A qué le tienes miedo? Tienes miedo a lo desconocido, a la desconfianza en ti mism@, al qué dirán, a equivocarte, a quedarte en blanco, a hacer el ridículo; en resumen, tienes miedo al futuro más improbable de todos. Así de simple. Le tienes miedo a algo que aún no ha ocurrido y muy posiblemente nunca ocurra. No dejes que el miedo ocupe más de lo necesario en tu cabeza. En su lugar, piensa que eres el mejor haciendo lo que vas a hacer. Eres un experto en tu materia, por eso estás en frente de todos esos oyentes. Habla contigo mismo, y pregúntate ¿de qué sirve tener miedo?
  2. Estructura el contenido
    La improvisación está genial para responder preguntas al final de la charla y para los mejores oradores del planeta. Como lo más probable es que no sea ese nuestro caso, es de vital importancia tener una estructura clara de lo que vas a hablar. De nada sirve ser el que más sabe sobre un tema, si después no eres capaz de exponerlo de manera que todos los oyentes no se pierdan en el camino. Y no solo eso, planificar tu charla hará que te sientas más seguro y cómodo, y al final, eso es lo más importante de todo. Estructura toda la materia de la que vas a hablar desde el principio. Saca papel y bolígrafo, divide el número de temas de los que quieres hablar entre el tiempo que tendrás disponible para hacerlo. Dale más tiempo a esos puntos que consideres más atractivos y entretenidos para el público. Prepara unas diapositivas simples, con palabras, nada de textos largos y aburridos. Las diapositivas sirven como apoyo para los espectadores, y como guión para ti. Aquí te dejo un vídeo con algunos consejos para elaborar de manera eficiente tus diapositivas.
  3. Sé tu mismo.
    Ver referencias en la red, o aprender de los mejores oradores, es importante; pero más importante aún es darse cuenta de que ellos son ellos y tú eres tú. La gente viene a verte a ti, no a una persona imitando a otra. Si tomas la palabra es porque has tenido una experiencia que los oyentes desconocen; compártela con ellos. Trata de que sientan lo mismo que tú sentiste: una profunda emoción, o indiferencia; miedo, o tristeza; fastidio, o perplejidad. Hablar desde tu propia conciencia hará que te sientas cómodo e implicado con lo que cuentas.
  4. Gánate al público con una buena introducción.
    La introducción es una de las partes más importantes de toda conferencia. Dicen que la primera imagen que tenemos de una persona al verla por primera vez, es la más importante pues esta marcará un punto de partida en nuestra relación con la misma. Prepárate una apertura diferente, que capte la atención de los oyentes y que cree una enorme curiosidad por lo que saldrá más tarde por tu boca.
    Existen infinitas maneras de empezar tu discurso, entre ellas, la llamada Introducción Bomba. Esta consiste en decir algo que pueda parecer exagerado e impactante al principio, casi antes de decir incluso hola, para luego continuar dándole sentido a eso que acabas de decir. Un ejemplo para una charla sobre la importancia de llevar una buena alimentación: “25.000 personas al año mueren por comer en España” (En este momento los oyentes creerán que exageramos o que estamos locos) “…y la obesidad, es el principal culpable de ello”. En este momento el público empieza a entender de qué estamos hablando, y esperará con ansias a que expliques más sobre el tema.
  5. Cuenta pequeños relatos.
    Para evitar que tu público se aburra con tanto contenido formal o científico, cuenta historias o anécdotas propias que creen interés y entretenimiento en tus oyentes. Las personas son adictas a las historias personales, la curiosidad es una característica que todos poseemos y de la que todos disfrutamos. Prepárate unas cuantas historias de 2 o 3 minutos cada una, y cuéntalas con emoción y pasión.
  6. Trabaja los silencios.
    Los silencios son un arma perfecta para darle intensidad a tus discursos. Utilízalos cuando quieras crear misterio, incógnita o tensión. Lanza preguntas a tus espectadores y dales unos segundos para que reflexionen sobre lo que has hablado. Aprovecha para descansar tu voz y reflexionar tú también con ellos. Un buen conferenciante sabe cuándo y cómo utilizar los silencios como recurso, pues con certeza, tendrá un efecto positivo si los usamos de manera correcta.
  7. Empieza por grupos pequeños.
    Si tu intención es mejorar tus habilidades oratorias para algo más que un día concreto, te recomendamos que vayas poco a poco. Antes de enfrentarte a un grupo de 2000 personas, puedes comenzar por dar una charla de 5 minutos a tus seres más cercanos. De esta manera irás encontrando tus puntos fuertes y débiles en un entorno mucho más familiar y conocido. Esto hará que te sientas más seguro y que poco a poco vayas queriendo hablar para más y más personas. Cuando ya te sientas seguro, prueba a dar una charla a tu grupo de conocidos del gimnasio, o tal vez a todos tus vecinos. Aumenta poco a poco el público al que te diriges, y disfrutarás de un aprendizaje exponencial y pulido.
  8. Relájate antes de empezar.
    Una técnica que personalmente me funciona mucho, es la de tararear mi canción favorita 5 minutos antes de empezar. Olvídate de todo por ese tiempo, y simplemente céntrate en la canción que estás tarareando. Procura que sea una canción que emane optimismo y buenas sensaciones. Concéntrate en ella y disfrútala como si la estuvieses viviendo en directo. Cuando abras los ojos de nuevo, y estés a punto de salir, sentirás buenas vibraciones en tu interior y la motivación hará el resto.
  9. Acaba por todo lo alto.
    Si quieres llevar tu conferencia al más alto nivel, prepárate un buen cierre. Pues hacerlo tan original y diferente como se te ocurra. Desde desvelar una incógnita que lanzaste al comienzo de la charla, hasta terminar con una historia profunda que termine con un mensaje potente que toque emocionalmente al público. Planifica un buen final, e intenta que tenga relación con la apertura “Bomba” que también te has preparado. El cerebro humano siempre se queda mucho más con las primeras imágenes y las últimas.
  10. Practica y practica.
    Practica conscientemente. Practica cuando hablas con tus padres, con tus amigos, por teléfono e incluso por mensaje de móvil. Piensa de manera racional y analítica lo que vas a decir y cómo lo vas a decir, buscando siempre conseguir la mejor comunicación para las ideas que tienes en tu cabeza. Practicar delante del espejo es muy importante, te permite verte y analizarte completamente, y especialmente importante para analizar tu lenguaje corporal. Pero más importante aún es hablar con personas diferentes, esto te ayudará a coger confianza en ti mismo y en tu público. Dicen que para ser un experto en algo, debes invertir 10.000 horas en practicarlo…y esto, no va a ser la excepción.

El que sabe pensar pero no sabe expresar lo que piensa está al mismo nivel del que no sabe pensar.– Pericles