“No creo en la empatía. No me gusta que nadie se compadezca de mi. Ni siquiera creo que alguien sea capaz de ponerse nunca en mi lugar. Ni creo, ni quiero. Por eso no intento ser empático, no creo que sea posible.”

Estas palabras llegaron a mis oídos hace unos años, cuando hablaba con un compañero cercano. Debo admitir que, lejos de mi asombro, sentí tristeza y cierta desorientación hacia lo que me contaba. No supe bien que responder. No veía sentido en intentar llevarle la contraria, aún sabiendo que no estaba para nada de acuerdo con él. Todo lo contrario, entre un reflexivo silencio, respeté su punto de vista y terminé siendo empático con él, sin que fuese consciente.

Esta situación hizo que mi concepto sobre la empatía evolucionara radicalmente hasta tal punto, que considero que ser empático es una de las características más poderosas que el ser humano debe desarrollar. Déjame que te explique el porqué.

¿Qué es la empatía?

Según Wikipedia, “La empatía es la capacidad cognitiva de percibir (en un contexto común) lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona cuando se afecta a otra.” O lo que viene siendo lo mismo, la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de un tercero, intentando ver y comprender en todo momento lo que siente.

Ser empático no significa que sea mejor o peor persona. Puedes ser empático y disfrutar sabiendo que una persona lo está pasando mal, o por lo contrario, sentir que necesita ayuda, espacio o tiempo. No significa que porque seamos capaces de sentir lo que otra persona está pasando en sus propias carnes, debamos sentir compasión o insistirle en que entendemos su problema y queremos ayudarle o ayudarla. Ser empático no significa que vayamos a ser un “sabelotodo” y debamos agobiar a la persona con la típica frase de “tranquilote entiendo” o “sé por lo que estás pasando“. A diferencia de lo que muchos piensan, ser empático con los demás, te beneficia a ti mucho más de lo que puede beneficiar a la persona por la que sentimos empatía.

Razones por las que ser Empático te hará sentir mejor.

  1. Entenderás mejor los problemas del mundo.

    Muchas veces nos indignamos al ver en los periódicos y telediarios noticias sobre la pobreza, las guerras, los ataques terroristas u otros muchos casos en los que una o varias personas realizan un acto de maldad contra otra. Nuestra primera reacción ante estas noticias es la de sentir odio, rabia e ira hacia los atacantes. De manera automática somos empáticos con las víctimas (algo totalmente natural y lógico), y se genera en nosotros una sensación de impotencia al saber que no podemos hacer nada para castigar a los criminales. Pero, y si te digo que debemos ser empáticos también con los “malos”de la película.

    Cuando te pones por un momento en el lugar de ese criminal, intentas entender el por qué de esa acción tan terrible. El humano por naturaleza es bondadoso. Cuando salimos del vientre de nuestra madre, todos y cada uno de nosotros estamos “limpios” de maldad. En nuestro interior no existen influencias de ningún tipo. Las influencias externas llegan a medida que crecemos a causa de nuestro entorno, cultura o educación, entre otros factores. Esto hace que te des cuenta que sentir odio hacia esa persona no tiene demasiado sentido. No olvidemos que si esa persona es un adulto como nosotros, todo ese tiempo que hemos vivido durante nuestro crecimiento hasta ahora, ellos también lo han vivido dentro de un ambiente completamente diferente al nuestro. Sus influencias y decisiones le han convertido en lo que son ahora. Entender esto nos ayudará a darnos cuenta, de que esa persona no tuvo la opción de elegir vivir en un entorno como el nuestro, en la mayoría de los casos. Se tuvo que adaptar a lo que la vida le fue poniendo en sus manos, y a raíz de ello, se han convertido en quienes son: personas como tú y como yo condicionadas por la aleatoriedad de las normas del juego que nos ha tocado.Siendo empático con ambas caras de la moneda, nos ayudará a eliminar ese sentimiento tóxico que se genera en nosotros, y además, nos abrirá la mente a un mundo más profundo que el del simple titular de una noticia.

  2. Sentirás la felicidad por partida doble.

    Ser empático es inversamente proporcional a la envidia. Cuando eres capaz de sentir o entender lo que otros sienten, puede disfrutar de las alegrías y logros de los demás. Especialmente de esas personas a las que aprecias o con las que sientes cierto tipo de afectividad. El caso más simple sería el de sentir felicidad al saber que nuestro hermano ha conseguido un trabajo por el que siempre ha luchado; o cuando nuestra mejor amiga ha superado con éxito una difícil operación médica.
    Pero si realmente consigues desarrollar tu empatía a niveles superiores, sentirás felicidad al leer noticias de impacto positivo, como la liberación de un pueblo indígena, o incluso por tu cantante favorito que ha conseguido ganar por primera vez un Grammy.
    El éxtasis supremo se daría cuando tú y tu equipo de trabajo acaba de conseguir un cliente importante por el que llevan años luchando para colaborar con ellos. La empatía multiplica los logros, los buenos momentos y tu felicidad.

     

  3. Crecerás por dentro y aprenderás a abrir aún más tu mente.

    En un mundo tan politizado, donde la sociedad prácticamente te obliga a pertenecer a un grupo ideológico, hace que sea muy difícil no estar posicionado. Eres de izquierda o de derechas. Estás a favor o en contra. Te gusta o no te gusta. Eres carnívoro o vegetariano.
    Lo negativo de esto es que, por norma general, creemos que nuestra posición es la única y verdadera. Los que piensan distinto a mi, están en mi contra y por tanto son mis enemigos.La empatía destruye esa manera de pensar. Hace que entiendas la postura de quien piensa diferente (no significa que cambiaremos nuestra opinión personal), o en su defecto, intentarás entender su posición y cómo ha llegado hasta ella. Te permite aprender de ambos “bandos”, haciendo que tu cerebro trabaje por partida doble y no se cierre a nada. Hace que investiguemos para entender y aprender sobre aquello que desconocemos o que no entendemos. Aprenderemos a respetar todas las opiniones.

  4. Te hará más fuerte.

    Si somos empáticos, tal y como hemos comentado en los puntos anteriores, sentiremos y llegaremos a entender un poco más, todos los logros externos, pero también las desgracias o problemas ajenas. No nos quedaremos simplemente en el sentimiento de compasión o pena, algo que muchas veces daña incluso más que el no entendimiento, sino que seremos capaces de aprender de ello al sentirlo casi en nuestra piel. Como si fuese un gimnasio mental, nos acostumbraremos a entender y a sobrellevar el sufrimiento. Esto significa que, sin dejar de entender el problema, sabremos sobrellevarlo. El niño que está acostumbrado a que sus padres le digan que si, a todo lo que le piden, cuando le niegan algo, grita, llora y patalea. El niño que está acostumbrado al no justificado, será capaz de entenderlo en algún momento, y el día en que sus padres consideren que el sí es una opción, apreciará doblemente la acción y quedará profundamente agradecido. Ser empático es un hábito que debe ser trabajado día a día, pero que, tras un periodo de tiempo, nos saldrá de manera natural.

Actúa como embajador de la Empatía

Una vez entiendas los beneficios de la empatía, no solo para los demás, sino en especial para ti, verás que tu percepción sobre todos los que te rodean será muy diferente. Y una vez vivas tus beneficios en tus propias carnes, dentro de ti nacerá el deseo de contagiar a los demás la empatía como sentimiento básico y universal. No olvides que ser empático multiplica tu felicidad, tu comprensión por el mundo y abrirá tu mente más allá de lo meramente aparente o superficial. Escucha, entiende, reflexiona, investiga y aprende.

Si no tienes empatía y relaciones personales efectivas, no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos.- Daniel Goleman.