La realidad tras el misticismo de la Ley de la Atracción

Desde hace unos años, es particularmente típico y habitual, escuchar hablar sobre la famosa “Ley de la Atracción”. Esta ley dice que a través de tus pensamientos puedes hacer que todos tus propósitos u objetivos se cumplan. Es decir, la manera en la que pensamos influye directamente sobre nosotros y sobre los que nos rodean.

Este concepto se puso especialmente de moda en los últimos años, tras la publicación del famoso libro El Secreto, de Rhonda Byrne. Pero investigando un poco encontraremos rápidamente que esa creencia existe desde el origen del Hinduismo, y de eso hace ya muchos años. No fue hasta 1902 cuando James Allen escribió el primer libro moderno sobre este tema titulado As a man thinketh (‘piensa como hombre’). Eso significa que, aunque parezca un concepto relativamente nuevo, existe desde mucho antes de lo que podamos imaginar.

Pero, ¿en qué consiste realmente la Ley de la Atracción? ¿Funciona realmente? ¿Cuánto de real existe en esta teoría?

El misticismo en la Ley de la Atracción.

Antes de tirar abajo toda creencia mística que circula alrededor de esta teoría, quiero dejar claro un punto:

  • El verdadero significado de esta Ley se basa en el mentalismo, esa práctica espiritual que asegura que nuestra mente tiene un poder más allá del que conocemos actualmente.  Esto significa que, al igual que esta práctica espiritual y mística, no está demostrada. Además, hay quienes aseguran que todo se debe a las frecuencias y vibraciones que desprende cada elemento de este universo, al igual que nosotros. La sincronía a través de estas vibraciones son las que hacen que el mundo entero se ponga a tu favor.

Como Coach profesional con un alto recorrido en esta materia, me he dado cuenta de que los misticismos debemos dejarlos a un lado, o al menos, en un segundo plano, y en su lugar, debemos centrarnos en nuestra actitud hacia nosotros mismos y hacia los demás, que es donde realmente radica la verdad sobre este asunto.

El funcionamiento de la Ley de la Atracción

Lejos de creer o no en la parte “mágica” de la Ley de la Atracción, está demostrado que quien tiene una meta clara en la cabeza, acompañado de una alta determinación y voluntad, podrá conseguir casi cualquier cosa. Y fíjate que digo “casi”, pues al final de todo, hay cientos de factores que no están en nuestras manos. Sin embargo, aún sabiendo de esos factores fuera de nuestro control, existen otros miles que si controlamos completamente. Es ahí donde radica el poder de nuestros pensamientos.

Una mañana cualquiera te levantas con una idea incrustada en tu cabeza: quieres conseguir el último modelo de motocicleta de la marca Harley Davidson. Te has dado cuenta de que es tu sueño el conseguirla, así que decides cultivar y sembrar esa idea en tu cabeza, de manera obsesiva. Solo hay un pequeño factor que se está pasando por alto, cobras 800€ al mes y la moto cuesta de 30000€ para arriba. A partir de aquí se pueden dar dos posibles situaciones (entre otras muchas):

  1. Si eres de los que creen en la parte mística de la Ley de la Atracción, posiblemente te limitarás a pensar y soñar cada día en cómo te verás subido a la moto. Confiarás ciegamente en que tarde o temprano la tendrás, pues esta Ley deja claro que todo lo que desees, se te concederá si realmente lo mantienes en tus pensamientos. Ya te digo a priori que lo más probable es que tu obsesión llegue a más y termines financiando su compra, viviendo al límite con tu salario mensual, y lo que es peor aún, creerás que ha sido gracias a dicha Ley.
  2. Por otro lado, si eres de los realistas, sabrás al momento que tu salario no te lo permite. Eso no significa que te des por vencido, todo lo contrario, significa que debes hacer cambios en tu vida para conseguir tu nuevo propósito. Harás lo posible por buscar un nuevo trabajo con mejor salario, trabajarás el doble, ajustarás tus gastos, ahorrarás cada mes un porcentaje de tu salario para la futura compra, y solo cuando estés seguro, terminarás adquiriendo la moto.

La diferencia entre los dos casos está clara: la actitud. Y es precisamente ahí donde radica el verdadero significado de la Ley de la Atracción.

[…]existen cientos de factores que no dependen de nosotros. Pero nuestra actitud ante ellos debe ser la de conocerlos y saber que están ahí. Ser capaz de pensar con antelación una posible solución ante un posible problema[…]

Cuando deseas algo profundamente, todo tu enfoque, tus acciones, tu actitud y proactividad se pondrán a disposición de ese objetivo. Cuando se te presenten oportunidades que puedan estar relacionadas con el éxito de tu propósito, te darás cuenta antes que nadie, y las aprovecharás. Por mucho que pienses en tu meta, sin trabajo y actitud, no habrá ninguna posibilidad de que la consigas. Así de simple. Pero si mantienes claro tu objetivo, y luchas duramente, conseguirás ser tú quien vaya a a por ello, y no al revés.

No debemos pasar por alto algo sumamente importante: existen cientos de factores que no dependen de nosotros. Pero nuestra actitud ante ellos debe ser la de conocerlos y saber que están ahí. Ser capaz de pensar con antelación una posible solución ante un posible problema, o ser capaz de levantarte para volver a andar, tras un problema externo a ti que ha podido complicar el camino hacia tu meta. La clave es no rendirte o, como bien dice una frase de la película En Busca de la Felicidad, nunca dejes que nada ni nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer en tu vida.

Trabaja con una meta en mente.

Con una meta en mente, sabrás bien hacia donde vas. Si no sabes hacia donde vas, serás siempre como un pollo sin cabeza, perdido y desorientado, que tal vez tiene claro que quiere vivir bien, pero no sabe bien cómo conseguirlo. Tal vez incluso esté seguro de que va a conseguir vivir plenamente, pero aún no se ha centrado en la estrategia o el camino que quiere andar.

Una persona con determinación, con un objetivo claro, es una persona que desprende confianza y alta autoestima. Cuando vemos a alguien así, lo notamos en su voz, en su mirada y su lenguaje corporal. Ese tipo de persona atrae de manera natural a otras personas, y con ello incrementa el número de posibilidades de que nos aparezcan oportunidades que estén relacionados con el cumplimento nuestro objetivo. Además, si notas que algo está fallando, sabrás que estás fallando tú mismo, por lo tanto no tendrás excusas ni culpas que echar a nadie más que a ti. Eso te hace responsable de tu destino, algo que cuesta asimilar al principio, pero que luego te da un enorme poder de determinación y confianza.

Cuidado con el Coaching “Vendehumo”.

Antes de terminar este artículo me gustaría comentar que a día de hoy existen muchos “vendehumos” en el mundo del Coaching. Personas que basan todos sus conocimiento y estrategias en elementos místicos y mágicos. Muchos mantienen la idea firme de que, tan solo con pensar en positivo, la vida te dará todo lo que desees.

El problema de este tipo de pensamiento es que, por un lado se basa en verdades a medias, algo que no hace ningún bien a nadie, y mucho menos a alguien que esté sufriendo un problema de autoestima; y por otro, que se ganan la vida hablando mucho, y haciendo poco. Y eso es precisamente todo lo contrario a lo que la Ley de la Atracción promueve.

El problema de este tipo de pensamiento es que, por un lado se basa en verdades a medias, algo que no hace ningún bien a nadie, y mucho menos a alguien que esté sufriendo un problema de autoestima; y por otro, que se ganan la vida hablando mucho, y haciendo poco. Y eso es precisamente todo lo contrario a lo que la Ley de la Atracción promueve.

El verdadero Coach (tanto empresarial como personal) deberá trabajar duro y codo con codo con su cliente, para analizar los factores que se deben cambiar o mejorar para conseguir los objetivos que se quiere alcanzar. No basta simplemente con hablar y soltar teorías, debe servir de guía a través de una metodología práctica, palpable y visible a corto, medio y largo plazo. Requiere de trabajo y esfuerzo por ambas partes. El cliente debe confiar en su Coach, y para ello el Coach debe dar ejemplo de profesionalidad y seriedad en todo momento. Los conceptos de la felicidad, el optimismo y el positivismo extremo están bien para llevar un día a día agradable, lejos de la toxicidad que desprende en muchas ocasiones nuestra sociedad, pero todo ello debe ir respaldado de una actitud proactiva, trabajo duro, inteligencia emocional y mucha, mucha persistencia hacia lo que quieres conseguir. Si todo fuera tan fácil de conseguir, nadie triunfaría.

Márcate tus objetivos y trabaja tu actitud ante ellos, esto será la clave y la gran verdad para que la Ley de la Atracción tenga realmente algún sentido.

Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad.-Winston S. Churchill.